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Domingo, 29 de Enero de 2012 20:39

Gobernador de Puebla

por  Administrator
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En 1992, a la llegada de Manuel Bartlett a la gubernatura del Estado, la economía  estaba estancada.  Puebla sobresalía por la marginación. Fue abrumador el tamaño del analfabetismo, la mortalidad infantil, el hacinamiento en viviendas precarias, la exclusión de amplios sectores de la población de los servicios de agua y electricidad. Fue necesario recuperar el crecimiento económico, a través del fortalecimiento de la certidumbre jurídica, la seguridad pública y la calidad de la convivencia.

El programa de Gobierno recogió los sentimientos de los poblanos e integró un diagnóstico sin complacencias. Cientos, miles de comités de participación ciudadana expusieron sus problemas y plantearon soluciones, a través de la estrategia identificada como “Diálogo con la sociedad”, que se constituyó en la expresión del compromiso de sociedad y gobierno, por recuperar la grandeza de Puebla.

A partir de esa comunicación, se propuso desarrollar la infraestructura para el trabajo, la inversión y el empleo; una recuperación fundada en la capacidad de los poblanos para hacer del Estado un mercado más atractivo para las fuerzas productivas internas y externas, y alentarlas con incentivos para invertir en procesos perdurables.

Se planteó la necesidad de lograr una recuperación económica que, abriera alternativas de trabajo productivo en beneficio de las comunidades rurales, así como de los sectores rezagados y de los grupos urbanos marginados.

La justicia social, el bienestar de campesinos, de trabajadores, de grupos indígenas y del conjunto de las clases populares constituyeron el eje central, en torno al que giró el gobierno presidido por Manuel Bartlett.

La propuesta de Gobierno adoptada, fue el resultado de la amplia consulta que, a lo largo de su campaña electoral, promovió su candidato. Esto permitió que una vez ganada la elección, la iniciativa popular se convirtiera en Programa de Gobierno; regiones que carecían de infraestructura para sustentar procesos económicos modernos, fueron dotados de caminos, electricidad, agua, servicios educativos y de salud.

En materia educativa, fueron privilegiadas las zonas rurales, indígenas y marginadas, de manera que a partir del gobierno de Manuel Bartlett, los municipios más marginados recibieron servicios de educación básica: preescolar, primaria y secundaria.

En este contexto, se elaboró el Plan Estatal de Desarrollo articulado con los siguientes ejes articuladores de la acción del gobierno: la recuperación del crecimiento económico, alentada por la certidumbre jurídica, la seguridad pública y la calidad de la convivencia; por la infraestructura para el trabajo, la inversión y el empleo y, una política destinada a asegurar la participación igualitaria de la mujer en el trabajo y en la familia.

Las acciones a realizarse en cuanto al desarrollo social, fueron integradas en cinco vertientes:

 

  1. mayor acceso a la igualdad de oportunidades,
  2. infraestructura para el desarrollo social,
  3. ataque a la pobreza extrema,
  4. empleo e inversiones y,
  5. proyectos de desarrollo social.

 

En cada una de ellas se incrementó la inversión, y en todas se incluyó la participación social como la palanca más valiosa de las políticas públicas. Las poblaciones y comunidades contaron con incentivos, instrumentos y recursos para participar, definir proyectos y ejecutar la obra. Se instrumentó una estructura orgánica nueva con facultades de decisión, así como de instrumentos de acción.

La política económica cambió las prioridades hacia el rumbo que fijaron los poblanos, se dio impulsó a las regiones y sectores económicos modernos y se incorporó a las áreas rezagadas. Al tiempo, con la reducción gradual de los rezagos en infraestructura, resultado de la política de inversiones, las regiones marginadas se incorporaron gradualmente a la economía estatal y nacional. El crecimiento económico se logró reorientar.

Este crecimiento económico fue el resultado de un proceso complejo en el que intervinieron las factores productivos, en respuesta a la oferta, hecha por el Gobernador Bartlett, de trabajar sobre bases institucionales, apoyar el desarrollo de infraestructura, promover la capacitación para el trabajo, incentivar el desarrollo de recursos humanos y otros apoyos para la inversión nacional y extranjera; también lo determinaron el modelo de crecimiento, las políticas públicas y el  manejo adecuado de las finanzas públicas.

Manuel Bartlett, determinó ubicar los propósitos de la justicia social, como el centro de su política de gobierno.

Se definió una política empeñada en superar rezagos ancestrales, así como los recientes, moderar los extremos de la pobreza y revertir el deterioro del sector campesino. Una política destinada a asegurar la participación igualitaria de la mujer en el trabajo y en la familia, a proteger y apoyar el acceso de los niños a la satisfacción de sus derechos en materia de nutrición, salud y educación;  a ampliar los servicios básicos y ponerlos a la disposición de la población más desfavorecida; una política centrada en ofrecer oportunidades iguales para todos, y hacer posible que la realización plena del potencial de cada uno fuera la base de la fuerza del país.

La prioridad que se definió fue lograr un cambio cualitativo: la transformación de las actitudes, la decisión de participar, la renovación normativa y el replanteamiento de las políticas públicas. La definición de una nueva forma de gobierno caracterizada por la democracia, la libertad y la participación ciudadana, sustentada en la ley, la tolerancia y el diálogo con toda la energía y las fuerzas sociales involucradas; una nueva forma de gobierno para impulsar la descentralización, compartir la responsabilidad y apoyar las diversas autonomías; una nueva forma de gobierno comprometida con reconocer las capacidades de decisión e instrumentos de poder del pueblo y organizada con una administración pública ordenada y de realizaciones.

La tarea del cambio fue difícil. Reclamó construir consensos en torno a objetivos e instrumentos, diseñar proyectos viables, generar canales de participación.

Concertar las voluntades de los poblanos implicó convocar a la sociedad, a los sectores sociales, a los ciudadanos; implicó construir una alianza entre empresarios, obreros, campesinos, profesionales, hombres y mujeres, adultos y jóvenes, sin exclusión, para emprender la tarea común; implicó también conformar los canales para participar en la definición de los objetivos y modalidades de cada programa, a intervenir en su ejecución e involucrarse en su seguimiento.

Fue preciso reconocer a la sociedad, a las comunidades y al pueblo, su capacidad para definir necesidades, fijar proyectos y participar en su administración y ejecución, con lo que se logró definir un gobierno verdaderamente democrático, con acciones definidas por la gente y administradas y realizadas, por ella misma.

La política económica de de Manuel Bartlett, se basó en un principio fundamental: postuló una política de estabilidad que incluyera, además, promover en todos los órdenes de la vida social, la vigencia del estado de derecho; esto es, respetar y hacer respetar la ley y, en su caso, reformarla; garantizar la seguridad pública, como una calidad de la convivencia en el Estado y el cumplimiento de las responsabilidades de los órganos de la justicia.

El Gobernador Bartlett comprendió que la estabilidad, dependía de la acción mediadora y conciliadora del gobierno, para que los conflictos entre particulares, por ejemplo, entre las fuerzas de trabajo y el capital, o entre usuarios y prestadores de servicios, se resolvieran por los cauces legales, el diálogo y la buena disposición.

El crecimiento fue parte de una política de conjunto y su objetivo fue sustentar sobre bases perdurables un programa de justicia social. La estrategia descansó en la participación democrática y su empeño en detener el ahondamiento de las desigualdades sociales, y promover la incorporación de todas las regiones y sectores sociales al bienestar productivo.

Con la colaboración de los sectores sociales de todo el Estado, se diseñaron los grandes proyectos de desarrollo regional de Angelópolis, que fue un programa que logró la modernización urbana integral de la capital del Estado; igual suerte siguieron la Mixteca y la Sierra Negra, y la Sierra Norte, y los programas sectoriales de Desarrollo Urbano, Población, Educación y Seguridad Pública. A ellos se sumaron posteriormente los de Salud, Desarrollo Agropecuario y Desarrollo de las Comunidades Indígenas.

El Gobernador se propuso y logró detonar extensos procesos de cambio y desencadenar un movimiento transformador en todas las regiones, en todos los sectores.

Se instrumentó un esquema de crecimiento que a la vez procuraba a los sectores rezagados la infraestructura para su incorporación al movimiento general del estado, y amplió la infraestructura del sector moderno.

Cinco mil 558 comités locales de participación social se organizaron para la formulación y ejecución de sus propuestas. Se instrumentó el reordenamiento urbano. En todas las instancias se revisaron los procesos administrativos con la participación social; se simplificaron los procedimientos y se impulsó su desburocratización.

En materia educativa, se asimiló la descentralización educativa y se extendió a otras áreas. Se canalizó un flujo creciente de recursos públicos y privados, internos y externos al objetivo de impulsar el Estado.

Entre las principales realizaciones alcanzadas durante el período de Gobierno de Manuel Bartlett, se pueden destacar la Educación y Cultura :

  • En 1998, a través de programas impulsados durante su administración, un millón 516 mil 106 poblanos recibieron servicios educativos.
  • En 1993 el promedio de escolaridad de los poblanos era de 5.2 años, en 1998 se elevó a 6.9.
  • Caracterizaron a este sexenio los bachilleratos de desarrollo comunitario con 80 nuevos centros, y los de desarrollo productivo, con 17 centros nuevos.
  • Las oportunidades ofrecidas a través de diversos centros de actualización profesional, aumentaron en 54 por ciento su capacidad de atención para los docentes de educación básica.
  • En cinco años, el Proyecto para el Desarrollo de la Educación Inicial, capacitó a más de 127 mil padres de familia.
  • En relación a 1992 la deserción bajó de 4.4 a 2.9 por ciento y del 8.3 al 6.6 en los niveles primaria y secundaria, respectivamente.
  • La lucha contra la reprobación también ganó terreno descendiendo de 9.4 a 8.2 por ciento en primaria y del 23.9 al 16.3 por ciento en secundaria.
  • En educación preescolar, 32.9 por ciento más de niños recibieron educación en 28 por ciento más de planteles.
  • En educación primaria, la matrícula se incrementó en 6.34 por ciento y los planteles escolares en 11.7%.
  • En educación secundaria la matrícula creció 25 por ciento y sus planteles en un 22 por ciento.
  • En general, con una población en edad escolar estable, la educación básica atendió a 13.3 por ciento más alumnos, en 20 por ciento más planteles, que en 1993.
  • En educación media superior y superior la matrícula ascendió 204 mil alumnos, lo que significa un 25 por ciento más que en 1993.
  • El Colegio de Bachilleres atendió 16 mil 199 alumnos, en 27 planteles.
  • Crecieron 107 por ciento los municipios con bachillerato, y una cuarta parte de los jóvenes que cursaron educación media superior, ocupó una plaza creada durante su sexenio.
  • En 1998 la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla abrió 8 nuevos posgrados.
  • En educación no formal los cursos del CONAFE, fueron impartidos en 432 localidades, 88.6 por ciento más que en 1993.
  • Con la contribución del INEA, el analfabetismo se redujo en el sexenio del 17.3 a 14.7 por ciento.
  • El programa educativo para la población indígena atendió 97 mil 036 alumnos: 34 mil 495 en preescolar y 62 mil 541 en primaria bilingüe.
  • El Programa de Alfabetización en Zonas Urbanas, Rurales e Indígenas, atendió a 46 mil 740 poblanos y el Movimiento Educativo Permanente de Alfabetización a 32 mil 575. Además, se atendieron 29 mil adultos en primaria, y cerca de 22 mil en secundaria.
  • En 1998, trabajaron los 217 consejos municipales de participación social que con los 6 mil 182 consejos escolares, generaron 4 mil 347 proyectos escolares. Se integraron al sistema de propuestas educativas 4 mil 857 escuelas, 32 por ciento más que en 1997.
  • La Administración del sistema educativo con tecnología informática de punta, facilitó la desconcentración de los servicios administrativos en 14 coordinaciones regionales.
  • El Proyecto de Acercamiento a la Cultura a través del idioma, incorporó 74 mil 262 alumnos de 231 escuelas, con el objeto de fomentar la comprensión de otras lenguas.
  • El Programa Alimentario Escolar incorporó 500 escuelas que atendían a 130 mil alumnos.
  • Se promulgó la Ley de Fomento a la Cultura, primer instrumento legal de la materia en el país.
  • Desde 1993 inició el Magno Festival Palafoxiano, evento caracterizado por su austeridad y filosofía popular, e inspirado en el nacionalismo de la cultura poblana. En 1998 ofreció mil 205 eventos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Ultima modificacion el Viernes, 09 de Marzo de 2012 15:54

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