gobierno (2)
La modernización integral de la infraestructura de comunicaciones y transportes de Puebla es una condición para integrar mejorar el Estado, impulsar la participación, combatir los rezagos y promover el desarrollo político y económico.
Puebla debe tener un abastecimiento justo y eficaz, en todas las regiones, para elevar el nivel de vida mediante mejoras en la calidad, higiene y precio.
Cuarto Informe de Gobierno. Puebla. 15 de enero de 1997.
Tres grandes ejes articulan la acción del gobierno: primero, la construcción de una nueva forma de gobierno, fundada en la diversidad y el pluralismo de nuestra sociedad, en la ley, en la tolerancia y el diálogo; una nueva forma de gobierno que enriquezca la relación entre los poderes, vigorice el desarrollo municipal y aliente la reforma de la administración pública.
Tercer Informe de Gobierno. Puebla. 15 de enero de 1996.
Las tareas que hemos hecho nuestras, dan vida a la demanda de los poblanos de abandonar lo caduco, recuperar el impulso y abrir los horizontes. Recuperar nuestra grandeza plantea desafíos formidables y ofrece oportunidades privilegiadas que sólo la participación decidida de todos permitirá cumplir. La democracia es el valor supremo de nuestra convivencia y el instrumento eficaz de nuestra recuperación. El gobierno de los poblanos es un instrumento de los poblanos para emprender y realizar nuestras grandes tareas. Su fuerza, su eficacia, su sentido dependiente de la participación. Sólo los ciudadanos pueden orientar, reforzar y cumplir la acción comunitaria.
Nos hemos empeñado en conducir una administración sometida al derecho, respetuosa de los otros poderes y del ejercicio de las libertades, promotora de los derechos humanos y atenta a la seguridad.
Se han definido de manera precisa los lineamientos políticos del Gobierno del Estado, entre los que destacan el respeto a la Constitución y a las leyes; el reconocimiento al pluralismo y a los derechos de los partidos políticos, organizaciones y asociaciones, el respeto a las libertades y a las garantías, a la libertad de expresión y a los derechos humanos; la voluntad de diálogo y la disposición a construir consensos.
Actualmente, y por primera vez, contamos para este ejercicio con programas de trabajo de las distintas dependencias, organismos públicos y consejos adecuados, congruentes y con criterios homogéneos, que nos permitan realizar una evaluación oportuna y así corregir posibles desvíos de nuestros objetivos y metas.
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Un año de Gobierno es un lapso breve, pero que puede trascender, si se logra captar a plenitud el sentimiento profundo de la colectividad el potencial de las circunstancias, y si se ponen en marcha los cambios de fondo que entrañan. Entonces, un periodo corto puede constituirse en punto de partida de un largo recorrido de transformación.
Tenemos que acelerar el desarrollo para combatir con eficacia la pobreza; tenemos que lograr un gobierno vinculado plenamente a su población. Nuestro objetivo es claro: mayor desarrollo económico, mayor justicia social y más participación.
Tenemos que mantener permanentemente la relación con los gobiernos municipales, pero también con todas las comunidades para establecer el diálogo directo, insustituible para la comprensión y la coordinación real. Un gobierno distante es un gobierno simbólico, ajeno; un gobierno ausente es sustituido de facto y frecuentemente, en las condiciones sociales y geográficas de Puebla, suplantado por las peores formas de despotismo. No se gobierna desde las oficinas centrales. Hemos trabajado en los auditorios, portales y plazas públicas, en reuniones abiertas, en todos municipios del Estado. Seguiremos gobernando con el pueblo.
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Puebla es un gran Estado. Diverso, alimentando por nuestras raíces culturales, pleno de historia, y vitalidad. Estado central en el corazón de México, pleno de mexicanidad. Tenemos la energía para vencer nuestros problemas sociales y la imaginación para generar una nueva sociedad moderna y competitiva, productora y justa, democrática y libre. Sigamos trabajando por la grandeza de Puebla.
Primer Informe de Gobierno. Puebla. 15 de enero de 1994.
En el marco de la ley, nuestra respuesta ha sido y es rechazar el conformismo, reiterar nuestra decisión de cambiar y unir a la sociedad en el despliegue de sus potenciales para romper el círculo vicioso de la pobreza e impulsar un proceso sostenido de desarrollo.
Tres ejes fundamentales ordenan y articulan la convocatoria del gobierno a la acción transformadora de los hombres y mujeres de Puebla: primero, la generación de una nueva forma de gobierno, que reconozca la diversificación y el pluralismo de nuestra sociedad; una nueva forma de gobierno fundada en la ley, en la tolerancia y el diálogo, que adelante y profundice la división de poderes y la reforma municipal y nos permita contar con una administración pública moderna y eficiente; una nueva forma de gobierno, que haga de la participación ciudadana un método de trabajo democrático y eficaz, concretado en comités y consejos ciudadanos, y convertido en relación cotidiana de diálogo directo con todos.
Los poblanos nos hemos propuesto recuperar la grandeza de nuestra tierra; esto es, elevar el nivel de vida de todos, generar empleos, impulsar una sociedad más justa y hacer de Puebla un estado productivo y competitivo.
Lo que hemos logrado es superar una actitud que consiente las inercias, que rehúye los desafíos, elude responder a los apremios e ignora el decaimiento.
Estamos convencidos de que detenerse, aun avanzar con titubeos, equivale rezagarse, con graves costos sociales.
Emprender la transformación estructural de las finanzas públicas estatales y municipales, implica la definición de los objetivos e instrumentos del cambio que, una vez operado, impone por su parte redefinir el destino, las forma de distribución y aplicación, el control, el seguimiento y la evaluación del gasto.
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El objetivo es incrementar substancialmente el monto de los recursos para aplicarlos con equilibrio, ejercerlos con austeridad, racionalidad y disciplina; destinarlos proporcionalmente a inversiones productivas y de bienestar social y distribuir con equidad las participaciones municipales, fortalecer los municipios en su capacidad de programación y gasto, y compensar financieramente aquéllos con mayores índices de marginación; perfeccionar los mecanismos de control, y dinamizar una coordinación fiscal más equitativa con la federación.
En condiciones normales, trabajar en paz es un objetivo superior que reclama el concurso aplicado de todos; lo es más, cuando ocurre en un contexto de cambio. La transformación rompe las inercias, afecta los intereses y trastoca las regiones. Por ello, trabajar para el cambio implica el reconocimiento común de la necesidad de hacerlo, la voluntad de aportar su parte y de cumplirlo en paz y sin conflictos.
Todos tenemos tareas que cumplir, a todos nos corresponden acciones decididas, a todos nos aguardan perspectivas mejores.
La racionalización de nuestros esfuerzos y el reordenamiento de nuestras prioridades no significan el abandono de nuestras metas. Al contrario, seguir avanzando es un imperativo. Podemos y debemos hacerlo.
En la normalidad o en la crisis, los compromisos (de Puebla) ni cambian ni pueden cambiar y vamos a cumplirlos: vamos a alcanzar, sumando la participación común, con la ley y la tolerancia, con el trabajo y la equidad, la sociedad libre, democrática, productiva y de justicia social, con libertades plenas y sometida al derecho, por la que los mexicanos, desde siempre, hemos librado todas las luchas y hemos consentido todos los sacrificios.
Segundo Informe de Gobierno. Puebla. 15 de enero 1995.
A todos nos une la conciencia de nuestros rezagos, la misma visión de un futuro de prosperidad y bienestar social y la firme decisión de hacerlo realidad.
Convoqué a los poblanos a librar una lucha simultánea en dos frentes distintos y articulados: por una parte, la renovación y la consolidación de nuestro sector moderno; por la otra, el despliegue de una acción resulta firme para promover el bienestar social sobre bases productivas y dar cauce pleno a la equidad.
Hoy sabemos que es deseable y es posible cambiar y ganar el futuro, y que los poblanos estamos decididos a hacerlo; que requerimos programas serios, unión y participación; y que contamos con recursos institucionales idóneos si actuamos unidos con respeto, prudencia y apego a la ley.
Los sacrificios no deben ser estériles. Superar la coyuntura debe conducirnos a fincar nuestro crecimiento sobre cimientos sólidos y perdurables.
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Los programas son fundamentales para orientar la acción, diagnosticar los problemas, jerarquizar las prioridades, movilizar los recursos, y fundamentar las decisiones. No hemos dudado en recurrir a las innovaciones organizacionales necesarias para acometer nuevas tareas.
Al Poder Ejecutivo corresponde movilizar la acción común en todo el estado mediante planes y programas fundados, viables y trascendentes. Al Poder judicial toca tutelar el Estado de Derecho y hacer de las garantías una realidad en ejercicio. A los ayuntamientos atañe una instancia de gobierno viva, próxima a la población, a sus problemas y también a sus soluciones. A los sectores sociales pertenece aportar el esfuerzo dinámico en que se ha fincado nuestra grandeza. A las fuerzas políticas incumbe ejercer una representación leal y responsable. Nadie puede excluirse de la lucha por la prosperidad y el bienestar comunes, mientras haya un solo poblano excluido de la participación y el bienestar. Los empresarios, los profesionales, los maestros, los hombres y mujeres todos de Puebla, jóvenes y adultos, comparten un destino y un propósito comunes.
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En estos años de esfuerzo se han consolidado, más que los avances, las convicciones. No estamos satisfechos. Estamos decididos a movilizar nuestros empeños para conformar un nuevo futuro, para nosotros y para las próximas generaciones.
Tercer Informe de Gobierno. Puebla. 15 de enero de 1996.
Al rendir protesta ante este Honorable Congreso como Gobernador de Puebla, inicié el mandato constitucional inspirado por la clara voluntad de cambio y de progreso de todos los sectores sociales.
Puebla es un estado de disparidades; es tierra de grandes obras y de punzantes marginaciones. Contrastan su grandeza secular, sus tradiciones, sus trabajos, su dimensión y la cuantía de su producto, con las limitaciones estructurales, inequidades ancestrales, rezagos y desigualdades sociales, tanto urbanas como rurales, que expresan la marginación y la pobreza.
No hay bienestar permanente sin bases productivas reales. No hay más equidad que aquélla que se funda en la productividad, el empleo y la participación.
Nos propusimos tres objetivos en material industrial:
1) promover el crecimiento de la industria y fortalecer los sectores exportadores con niveles de competitividad internacional;
2) incrementar el valor agregado de la producción, fomentando la integración del aparato productivo y,
3) auspiciar un desarrollo industrial más equilibrado en las diferentes regiones del Estado, a través de la generación de empleos.
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Juntos ordenamos nuestros objetivos; unidos nos propusimos recuperar la grandeza de Puebla; nos propusimos grandes cambios y realizaciones. Cuarto Informe de Gobierno. Puebla. 15 de enero de 1997.
Cuarto Informe de Gobierno. Puebla. 15 de enero de 1997.
El Municipio es, ya no solamente un nivel de Gobierno responsable de la realización de obras públicas y la atención de servicios comunitarios, sino también es un órgano promotor del cambio social y económico.
Palabras en visita a Mérida. Enero 27